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Climatización de quirófanos y salas blancas: precisión, filtración y normativa

HVAC

La climatización de quirófanos y salas blancas hospitalarias es una de las aplicaciones más exigentes dentro del sector HVAC. No se trata únicamente de mantener una temperatura y humedad determinadas, sino de garantizar unas condiciones de asepsia y calidad del aire que resultan críticas para la seguridad del paciente y el correcto desarrollo de las intervenciones quirúrgicas.

Requisitos técnicos de un sistema de climatización hospitalaria

Estas instalaciones deben mantener una presión positiva respecto a las áreas colindantes, para evitar la entrada de contaminantes, y contar con sistemas de filtración de alta eficiencia, habitualmente filtros HEPA, capaces de retener partículas y microorganismos de tamaño muy reducido. El control de la temperatura, generalmente entre 20 y 24°C, y de la humedad relativa debe ser muy preciso, con tolerancias mínimas, y el número de renovaciones de aire por hora suele estar muy por encima del que se exige en otros usos, conforme a las guías técnicas del sector sanitario.

Mantenimiento y validación periódica

El mantenimiento de estos sistemas exige protocolos muy estrictos: sustitución periódica de filtros según su vida útil y grado de colmatación, validación de la presión diferencial entre salas, comprobación de las renovaciones de aire y verificación del correcto funcionamiento de las unidades de tratamiento de aire. Además, es habitual realizar controles microbiológicos y de partículas de forma periódica para certificar que la instalación sigue cumpliendo los niveles de calidad de aire exigidos, minimizando así el riesgo de infecciones asociadas a la atención sanitaria.

Para saber más

Estos requisitos se suman a los que ya se aplican de forma general a la climatización en hospitales, donde la fiabilidad de la instalación es igualmente crítica. Los criterios de clasificación de salas blancas están recogidos en la norma ISO 14644 sobre salas blancas: consulta la norma.