No todos los edificios pueden pasar de golpe de una caldera a una instalación 100 % aerotérmica. En inmuebles con emisores de alta temperatura, mala envolvente o puntas de demanda muy marcadas, un sistema híbrido que combina bomba de calor y caldera permite aprovechar la eficiencia de la aerotermia la mayor parte del tiempo sin renunciar a la potencia de apoyo en los días más fríos.
Cómo funciona un sistema híbrido
El control decide en cada momento qué generador trabaja en función de la temperatura exterior, la temperatura de impulsión necesaria y, en los sistemas más avanzados, el coste de cada energía. Con temperaturas suaves funciona la bomba de calor; cuando la demanda supera su capacidad o su rendimiento cae, entra la caldera como apoyo o como sustituta.
Cuándo compensa
Suele ser una buena opción en rehabilitaciones donde se mantiene la caldera existente, en edificios con radiadores convencionales o como paso intermedio hacia la descarbonización completa. La clave está en un buen dimensionamiento, en la configuración del punto de conmutación y en un mantenimiento que contemple ambos equipos.
Para saber más
Si quieres comparar ambas tecnologías por separado, consulta nuestro artículo sobre aerotermia frente a calderas. El IDAE ofrece información sobre bombas de calor y energías renovables térmicas: consulta sus recursos.
