En una misma oficina conviven despachos orientados al sol, salas de reuniones que se llenan a ratos, zonas abiertas y espacios casi sin uso. Climatizar todo el edificio con una única consigna provoca quejas de frío y calor a la vez y un consumo innecesario. La zonificación divide la instalación en áreas con control independiente para adaptar la climatización a las necesidades reales de cada espacio.
Cómo se zonifica una instalación
Dependiendo del sistema, la zonificación se consigue con compuertas motorizadas en los conductos, con unidades interiores o fancoils independientes por zona o con sistemas VRF que permiten consignas distintas en cada local. Cada zona dispone de su propio termostato o sensor, y un control central coordina horarios, consignas y modos de funcionamiento.
Beneficios para la empresa
Además de mejorar el confort de los empleados, la zonificación permite apagar las áreas desocupadas, limitar consignas y detectar zonas con consumos anómalos. Para que funcione bien, sensores, compuertas y comunicaciones deben revisarse periódicamente dentro del plan de mantenimiento.
Para saber más
El control por zonas se apoya en buena medida en los termostatos inteligentes en climatización. El RITE fija los límites de temperatura en edificios de uso administrativo: consulta el texto en el BOE.
