La calidad del aire interior en oficinas cambia notablemente al llegar el otoño, cuando las ventanas empiezan a permanecer cerradas más tiempo y los sistemas de climatización reducen la renovación de aire exterior para ahorrar energía. Sin una gestión adecuada, esta reducción de la ventilación puede traducirse en un aumento de los niveles de CO2 y en una peor percepción del ambiente por parte de los empleados.
Por qué el otoño es un periodo crítico para la ventilación
Durante el otoño, muchas instalaciones ajustan sus consignas de temperatura y reducen el caudal de aire exterior para limitar el gasto en calefacción, lo que puede provocar una acumulación progresiva de CO2, humedad y otros contaminantes si no se compensa con una gestión inteligente de la ventilación. Mantener un equilibrio entre eficiencia energética y renovación de aire suficiente es uno de los principales retos de esta época del año.
Medidas para mantener un buen ambiente interior
Revisar el estado de los filtros antes de que comience la temporada de calefacción, comprobar el funcionamiento de las sondas de CO2 si la instalación dispone de ellas, y ajustar los caudales de ventilación en función de la ocupación real de cada zona son medidas sencillas que ayudan a mantener una buena calidad del aire interior sin disparar el consumo energético. En oficinas sin sondas de CO2, instalar sensores de bajo coste puede ser una inversión rentable para detectar a tiempo situaciones de ventilación insuficiente.
Para saber más
Un buen control de la humedad es tan importante como el de la ventilación, tal y como se explica en nuestro artículo sobre deshumidificadores industriales. Las guías de la OMS ofrecen referencias sobre los niveles recomendados de contaminantes en espacios cerrados: consulta las guías.
