Contar con contratos de mantenimiento de climatización bien definidos no es solo una cuestión de comodidad para la empresa, sino una obligación normativa en buena parte de las instalaciones térmicas de cierta potencia, reguladas por el RITE. Un contrato mal redactado puede dejar sin cubrir aspectos críticos de la instalación o generar confusión sobre las responsabilidades de cada parte ante una avería.
Aspectos que no pueden faltar en el contrato
Un buen contrato de mantenimiento debe especificar con claridad el alcance de las revisiones periódicas, la frecuencia de las mismas según el tipo de equipo, los tiempos de respuesta garantizados ante averías, y si el mantenimiento correctivo y los repuestos están incluidos o se facturan aparte. También conviene que recoja explícitamente el cumplimiento de las inspecciones periódicas obligatorias del RITE y la entrega de la documentación técnica actualizada tras cada intervención.
Por qué revisar el contrato antes de renovarlo
Muchas empresas renuevan sus contratos de mantenimiento de forma automática, sin comprobar si siguen ajustados a las necesidades reales de la instalación tras una ampliación, una reforma o un cambio de equipos. Revisar periódicamente las condiciones del contrato, comparar el alcance con el de otros proveedores del sector y asegurarse de que la empresa mantenedora dispone de la cualificación exigida por la normativa son medidas sencillas que ayudan a evitar sorpresas desagradables.
Para saber más
Estas obligaciones están directamente relacionadas con las inspecciones periódicas del RITE que debe superar toda instalación térmica. El texto completo del Real Decreto 1027/2007 (RITE) recoge los requisitos aplicables al mantenimiento de instalaciones térmicas: consulta el reglamento.
