Los filtros son uno de los componentes más sencillos de un sistema HVAC, pero también uno de los que más influye tanto en la calidad del aire interior como en la eficiencia energética de la instalación. Un filtro sucio u obstruido obliga a los ventiladores a trabajar con mayor esfuerzo para mover el mismo caudal de aire, lo que se traduce en un mayor consumo eléctrico y en una reducción de la vida útil de los equipos.
Con qué frecuencia deben revisarse y sustituirse
La frecuencia de sustitución depende del tipo de filtro, del uso del edificio y de la calidad del aire exterior, pero como norma general se recomienda revisar los filtros de las unidades de tratamiento de aire cada uno o dos meses en entornos industriales o de alta ocupación, y sustituirlos en función del grado de colmatación observado o de la pérdida de carga medida. En entornos con más polvo o partículas en suspensión, esta frecuencia debe ajustarse a la baja.
Impacto de un mal mantenimiento de filtros
Además del sobreconsumo energético, unos filtros en mal estado favorecen la acumulación de suciedad en baterías e intercambiadores, reducen la calidad del aire interior y pueden ser un foco de proliferación de bacterias y hongos si se combinan con humedad. Incluir la revisión y sustitución de filtros dentro de un plan de mantenimiento preventivo, con un registro documentado de cada actuación, es una de las medidas más rentables para mantener el rendimiento de cualquier instalación HVAC.
Para saber más
Un buen mantenimiento de filtros es también clave para la calidad del aire interior en oficinas en general, un aspecto cada vez más valorado por empresas y trabajadores. las guías de la OMS sobre calidad del aire recogen recomendaciones sobre los niveles de partículas que conviene no superar en espacios cerrados: consulta las guías.
